¿Qué necesitas para ser feliz? ¿Qué necesitas para tener éxito? La respuesta a esas preguntas te da tus razones para no experimentar la felicidad y el éxito en este instante. Piénsalo… ¡Eso puede cambiar AHORA MISMO!.
Desde el momento en que te haces responsable de tu vida y te reconoces como dueño de ella puedes establecer tus propias reglas. Esas reglas pueden ser tan sencillas que te pueden hacer ganar el juego de la vida a partir de este momento. Por supuesto hay leyes y condiciones externas que hay que respetar y considerar, pero tus reglas pueden determinar como ellas te afectan.
¿Cuales han sido tus respuestas a las preguntas iniciales? Si has respondido que tu éxito y tu felicidad están condicionados por eventos o condiciones que distan de tu momento presente, ya sabes porque no eres feliz o tienes éxito mientras lees esto.
Nuestros estados emocionales están regidos por reglas; nuestras propias reglas. Solemos ponernos muchas reglas, muy estrictas y fuera de nuestro control, que no nos permiten ganar el juego de la vida en todo momento. Para estar tranquilos todo tiene que estar en orden; pero ¿cuando está en orden y cuando no?. Solemos tener una sola forma para que todo sea perfecto y muchas para que se líen y estemos inquietos.
¿Que tal si para ser feliz solo necesitas saber que respiras o simplemente que tus pies estén por encima de la tierra y no por debajo? ¿Te permitirás ganar el juego de esta manera? ¿Cómo puedes tener éxito desde que te levantas por la mañana?. Puedes establecer reglas muy simples y sencillas y eso te permitirá experimentar las emociones que deseas en todo momento. Realmente es así de fácil. Solo tienes que vivir según tus reglas.
¿Qué esperas para establecer tus nuevas reglas? ¡Sé feliz y ten éxito ahora mismo!.
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miércoles, 7 de enero de 2009
viernes, 5 de diciembre de 2008
El fracaso no existe
El fracaso es una ilusión y, como tal, desaparece toda vez que nos hacemos conscientes de su inexistencia.
Si la afirmación inicial le ha impactado, debemos advertirle que este artículo ha sido escrito de forma contundente y rotunda, con la intención de minar una creencia profundamente arraigada en nuestras sociedades orientadas al éxito y que sostiene uno de los miedos más limitantes de nuestros tiempos: el miedo al fracaso.
Si usted acepta las ideas que plantearemos en este escrito, dará un paso importante en la liberación de su potencial creativo. Si no puede aceptarlas, no pasará nada distinto a lo que ha estado pasando en su vida. Juzgue usted mismo.
Fracasado es un adjetivo que no gusta a nadie y puede ser uno de los peores insultos que puede recibir cualquiera. Las personas que sostienen la ilusión del fracaso en sus vidas suelen manifestar serios problemas emocionales; caracterizados por sentimientos de frustración, culpa, desgano y apatía, entre otros sentimientos negativos. Al no poder soportar dichos sentimientos optan por compartirlos con otras personas que comparten sus ideas o manifestarlos en forma de envidia, rencor o sabotaje hacia las personas orientadas al éxito. Esas mismas personas pueden sentirse profundamente dolidas al hacerse conscientes de que el mantener esta idea consigue que caigan reiteradamente en situaciones que reafirman esta condición.
“Sea un profeta de sus fracasos y será un profeta de éxito”. Esta frase nos sugiere la idea de la profecía autocumplida. Toda vez que iniciamos un proyecto (llámese matrimonio, maternidad, paternidad, trabajo, empresa, etc.) con la certeza de que no funcionará, haremos lo posible, consciente o inconscientemente, para que fracase o, por otra parte, no haremos lo suficiente para que tenga éxito. Después coronamos el suceso con la frase reafirmante “Ya sabía yo que no funcionaría”. A veces solo basta con la duda inicial para iniciar una espiral decreciente que lleva el proyecto al resultado no deseado.
El antídoto para el fracaso se llama RESPONSABILIDAD. Toda vez que aceptamos la responsabilidad de los resultados de todo lo que pensamos, decimos o hacemos, asumimos el poder que tenemos sobre estos resultados. Es importante recordar que el considerar las circunstancias y elementos ajenos a nosotros, la forma en que ellos nos afectan y el como lidiar con ellos también es nuestra responsabilidad. Las personas que aceptan la causalidad en todos los fenómenos de la vida reconocen que en todo momento siembran las semillas causales de los efectos que cosecharán en el futuro. Las enseñanzas budistas nos hablan con bastante propiedad sobre esta ley de causa y efecto o karma.
El fracaso es fracaso hasta que lo convertimos en EXPERIENCIA. Un resultado no deseado permite evaluar el desempeño realizado con miras a emprender nuevas estrategias o plantear nuevos objetivos más acordes con las capacidades de la(s) persona(s) implicada(s) en un proyecto a fin de alcanzar el éxito. De esta forma se convierte en la oportunidad de ver que hay una forma mejor de hacer las cosas y más adaptada a nuestras capacidades.
Toda persona que acumula experiencias y aprende de ellas tiene el éxito asegurado. Cuando damos importancia a las experiencias nos fijamos en el camino mientras lo recorremos; el viaje se hace agradable y provechoso y lo disfrutamos tanto como la idea de llegar al destino deseado. Finalmente nos damos cuenta de que el éxito está en aprovechar el camino. Así que no te detengas y abre los ojos.
Si la afirmación inicial le ha impactado, debemos advertirle que este artículo ha sido escrito de forma contundente y rotunda, con la intención de minar una creencia profundamente arraigada en nuestras sociedades orientadas al éxito y que sostiene uno de los miedos más limitantes de nuestros tiempos: el miedo al fracaso.
Si usted acepta las ideas que plantearemos en este escrito, dará un paso importante en la liberación de su potencial creativo. Si no puede aceptarlas, no pasará nada distinto a lo que ha estado pasando en su vida. Juzgue usted mismo.
Fracasado es un adjetivo que no gusta a nadie y puede ser uno de los peores insultos que puede recibir cualquiera. Las personas que sostienen la ilusión del fracaso en sus vidas suelen manifestar serios problemas emocionales; caracterizados por sentimientos de frustración, culpa, desgano y apatía, entre otros sentimientos negativos. Al no poder soportar dichos sentimientos optan por compartirlos con otras personas que comparten sus ideas o manifestarlos en forma de envidia, rencor o sabotaje hacia las personas orientadas al éxito. Esas mismas personas pueden sentirse profundamente dolidas al hacerse conscientes de que el mantener esta idea consigue que caigan reiteradamente en situaciones que reafirman esta condición.
“Sea un profeta de sus fracasos y será un profeta de éxito”. Esta frase nos sugiere la idea de la profecía autocumplida. Toda vez que iniciamos un proyecto (llámese matrimonio, maternidad, paternidad, trabajo, empresa, etc.) con la certeza de que no funcionará, haremos lo posible, consciente o inconscientemente, para que fracase o, por otra parte, no haremos lo suficiente para que tenga éxito. Después coronamos el suceso con la frase reafirmante “Ya sabía yo que no funcionaría”. A veces solo basta con la duda inicial para iniciar una espiral decreciente que lleva el proyecto al resultado no deseado.
El antídoto para el fracaso se llama RESPONSABILIDAD. Toda vez que aceptamos la responsabilidad de los resultados de todo lo que pensamos, decimos o hacemos, asumimos el poder que tenemos sobre estos resultados. Es importante recordar que el considerar las circunstancias y elementos ajenos a nosotros, la forma en que ellos nos afectan y el como lidiar con ellos también es nuestra responsabilidad. Las personas que aceptan la causalidad en todos los fenómenos de la vida reconocen que en todo momento siembran las semillas causales de los efectos que cosecharán en el futuro. Las enseñanzas budistas nos hablan con bastante propiedad sobre esta ley de causa y efecto o karma.
El fracaso es fracaso hasta que lo convertimos en EXPERIENCIA. Un resultado no deseado permite evaluar el desempeño realizado con miras a emprender nuevas estrategias o plantear nuevos objetivos más acordes con las capacidades de la(s) persona(s) implicada(s) en un proyecto a fin de alcanzar el éxito. De esta forma se convierte en la oportunidad de ver que hay una forma mejor de hacer las cosas y más adaptada a nuestras capacidades.
Toda persona que acumula experiencias y aprende de ellas tiene el éxito asegurado. Cuando damos importancia a las experiencias nos fijamos en el camino mientras lo recorremos; el viaje se hace agradable y provechoso y lo disfrutamos tanto como la idea de llegar al destino deseado. Finalmente nos damos cuenta de que el éxito está en aprovechar el camino. Así que no te detengas y abre los ojos.
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